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La realidad de las golondrinas

Un día, nació de nuevo, se consideraba a si mismo en ese acto, como alguien que irrumpió sin avisar, forzando la dilatación de un orificio pequeño para volver a nacer, creando una imagen del antes y  del después de si mismo, o mejor volviendo por entre  medio de algo que era su vida. Toda su niñez misteriosamente, volvía y revivía en su memoria. Lo que paso en ese momento, era el misterio que hacía que esa mañana no se pareciera a ninguna otra. El color del amanecer, la charla que mantenía amistosamente con su armario mientras elegía con que vestirse. Todo esto siendo otra persona que era la misma en otro tiempo, en uno en que era niño y corría por las calles , hasta encontrar su amigo Kepa, que le esperaba para jugar en el portal de su casa. Esta era la forma en que, como por instinto, sin saber como, saltaba en el tiempo y lo escribía, en ello revivía cada momento y disfrutaba. Paseaba por la  habitación  y sin avisar, v olvía a saltar al tiempo en que es...

Una mujer sola y cansada

Esta mujer cansada, sube la cuesta, de tan cansada sube y no puede, de tan agotada. Que dios le ayude. dicen dos mujeres que la miran, sudor en su frente la mujer sube, casi indiferente. Esta mujer sale de casa, de madrugada, trabaja todo el dia , toda la jornada y regressa a casa ya noche cerrada. Trae en la mano, que el brazo estiende, cansado, quemado del sol que le fustiga, un bolso colgando de la fatiga. Que mujer mas bella y joven, de cuerpo serrano, bien torneado,  así  sonrojada, escucha los piropos de unos chavales y se da prisa en la caminada, y al caminar le saltan los pechos del respirar, respirar cansado , sin viento fresco que la persiga, ahí va la mujer con el   bolso de la compra, subiendo la cuesta. Y las mujeres la  continúan  mirando y susurrando que dios le bendiga. En casa; besa sus hijos, les da de comer, friega los platos , limpia la casa, friega el suelo, desmelenada, desarreglada, cose la ropa, agobiada, y con los niños  dur...

De tal palo tal astilla (Madre/Hija)

Nos cuestionamos las relaciones madre/padre,  hijo/hija, madre/hija, madre/hijo, me voy a enfocar en la relación hija/madre en que el hijo esta ahí , pero ausente. Freudianamente de acuerdo con una formula retomada por Lacan y mas tarde modificada por el psicoanálisis  freudiano de tendencia feminista , en que se destacan Dorothy Dinnerstein y Nancy Chodorow, la hija se identifica con la madre y se autocondena a la marginación, o se identifica con el padre y entonces no solamente se condena a la alienación o enajenación de si misma como mujer y lo mismo en relación a la madre , pero concluí que la orden paterna no le concede el acceso privilegiado reservado al hijo como miembro del mismo sexo. Para la mujer en esta situación indeseable de no identificación universal, pero también para su hijo ya paternalmente identificado, el llamamiento amoroso de la madre persiste en el subconsciente filial , lo que impide  la realización por entero de la alianza con el poder ( mascu...

Algunos paran para ver llover

Se calentaba las manos en el radiador, es el frío de enero, lluvioso de estas tierras del demo, perdidas en las montañas. El hombre bebía un vaso de agua, en el intermedio de cada pensamiento, lo bebía despacio, disfrutando del momento. En algunos momentos paraba en su labor de las letras, para pasear los ojos a su vuelta , no había nada de especial que mereciera ser contado, una mesa un par de sillas y una pared a que  le faltaba pintura y parecía copiada de una escena de un película antigua en que los personajes son gente muy mayor de la misma edad de la casa en que viven. Por la ventana, pasaban sombras que le confundían. No podía aprehender la totalidad de las imágenes y se quedaba con el perfil de las ramas e el color de las sombras. Se decidió por un trozo mas de pizza recalentada, que era su cena, como se pudiera llamar a eso cena , lo tomaba con cuidado, como un ritual, la doblaba un poco y  le pegaba con la punta de dos dedos como si le pudieran dañar y escuch...

El tiempo, ese sin vergüenza despechado y cruel

La intemporalidad, en el texto solo existe temporalidad para los personajes que ahí viven, el texto en si mismo es intemporal. El que vive en una gran ciudad o muy atareado, joven “ con toda una vida por delante”  no vive el tiempo, no tiene la percepción de que el tiempo pasa por ellos silenciosamente sin que nadie le haga caso y sin hacer caso de nosotros. El tiempo es como una nube que pasa alto, silenciosa a la que no prestamos atención ni nos dedica ningún momento, hasta que un día despertamos para el tiempo, y sorprendidos llegamos ala conclusión de que se ha distanciado y todo el pasado lo vemos lejano, es una vida tan solo de recuerdos. Así sorprendidos, es con una mezcla de ternura, tristeza y alegría que asumimos, que estamos mayores. Es el momento inevitable de la tomada de consciencia de que el tiempo ya paso por nosotros , se distanció y nos toca vivir el presente con mas detenimiento , porque el tiempo paso a ser una constante preocupación, porque hemos con...

Dios, el erotismo y la anti cultura

Ni la cultura ni su destrucción es un acto erótico, lo que es erótico es el abismo que las separa y su discurso que se vuelve erótico. La ruptura, , lo anti social, llegaría a afirmar una casi anormalidad , la inquietación, el caos, eso es lo que fascina al espectador en un mundo que lo entiende como erótico. La ruptura como si de un acantilado se tratara , divide la cultura de la anti cultura.   La educación rompe el encantamiento de la cultura bebida de las emociones y de lo animal, moldando las conductas a la cultura, por eso el erotismo surge del niño salvaje, perdido en los bosques. El hombre , cultura, busca entre los espejos, los laberintos, en lo mas básico de su condición humana, reencontrar la felicidad perdida en las escuelas. La conducta del marginal “ loco “ es el camino para la felicidad. El único camino para la creación es la afirmación de la diferencia. Las dos posibilidades de afirmación de la diferencia son la marginalidad y la locura. Aun que yo ...

Perro muerto

Siempre me olvido de contar historias de la gente común, gente de la calle, gente que vive en un barrio en un vieja calle que cuando llueve es pasto del fango, en casas ya condenadas al derrumbe donde se cruza la gente se saludan muy bajo, para que nadie les escuche y sepa que existen, cada una con su perfil, con sus cantares. Son hombres, de cabeza gacha, que como ríos fluyen por las calles por la madrugada buscando trabajo, viven escondidos como perros, con miedo que algun forastero les de una patada, viven como perro que robó un hueso. Perros con miedo que les muerdan. Se cuenta, como que susurrando por ahí en secreto, que al perro a quien le ha mordido un hombre, se le contagio la rabia y ladra, muestra los dientes y quiere morder. Conocí el hombre que mordió al perro, y que le contagio la rabia.   Era un verdadero señor, tenia los suyo, unas propiedades en Andalucía y unas industrias en el País vasco, un hombre de bien , decían. El perro, enfermo, deambula por las c...